• ¡Celebremos, México! •

© Candidman

Celebremos las raíces que nos unen, la cultura que nos hermana, la enorme belleza natural y la riqueza humana de ésta, nuestra tierra mexicana.

Celebremos a nuestra gente; la riqueza de su diversidad, su generosidad y su alegría; el carácter franco y abierto, trabajador y entusiasta por el que el pueblo mexicano es conocido en el mundo entero.

Celebremos hoy a nuestra gente como se celebra la vida, como se celebra el amor, como celebramos los colores de Tlacotalpan.

Más allá de la majestuosidad de Palenque o de Teotihuacán, de Tonanzintla y de Catedral, celebremos a quienes con trabajo y devoción las construyeron.

Celebremos nuestro pasado, también nuestro presente; el esfuerzo y la dedicación de quienes nos dieron independencia y libertad; de quienes forjaron el México democrático y de oportunidades, de esperanza y trabajo conjunto que hoy tenemos.

Celebremos juntos a quienes lucharon incansablemente por alcanzar sus sueños; a quienes nos permitieron llegar a ser lo que hoy somos: una Nación democrática y de libertades; un pueblo unido, más fuerte, dueño de su destino.

Celebremos hoy a nuestra gente: al pescador y al dulcero, al soldado y al petrolero, al artesano y al jimador.

Celebremos juntos al jaranero y al carpintero, al maderero y al agricultor, al mecánico y al empresario, al plomero y al trovador.

Celebremos la sabiduría y el orgullo de la cocinera, la maestra y la científica; celebremos la cálida sonrisa michoacana y la dulzura infinita en la mirada de una mestiza yucateca.

Celebremos, México, porque la riqueza de nuestra Nación no reside en nuestros valles y montañas, en los ríos o mares de nuestro país, en las minas, en los pozos petroleros.

No. La riqueza de México no está ahí. Está en cada uno de sus pueblos y comunidades. Está en cada una de sus mujeres y en cada uno de sus hombres, en los que ya se fueron y en los que hoy están aquí.

Nuestra mayor riqueza está en el alma y el sudor del obrero y el maestro, del cafetalero y el comerciante, del atleta y el investigador.

Todas y todos ellos, con entrega y entusiasmo cotidianos, hacen crecer a México. Dentro, y también fuera de nuestras fronteras, son la energía y la fuerza que día con día abre nuevos espacios al engrandecimiento de nuestra Nación.

Su imaginación, su trabajo, su entrega y su voluntad de salir adelante y su patriotismo constituyen el más alto tesoro de México.

En nuestro pueblo y sus comunidades, en su canto a la vida, al futuro y a la esperanza, está lo que hemos sido, lo que somos y lo que podemos ser.

Celebremos porque México es su gente; su pasado glorioso y la diversidad de sus culturas; su presente de libertades, de estabilidad económica, de menor pobreza y nuevas oportunidades.

Celebremos porque México es su gente; los retos que hemos superado y la certeza de que no existe desafío que no se rinda ante nuestra voluntad, ante nuestro trabajo conjunto.

Celebremos, México, lo que juntos hemos realizado y lo que juntos habremos de alcanzar.

Celebremos, porque México es fiesta, color y esperanza; celebremos, porque México es familia, amigos y un futuro mejor.

Celebremos, porque México es tu tierra, la de tus ancestros, la que será por siempre el hogar de tus hijos.

México es el poema que hemos sido, la canción de libertad que nos une, el cielo azul que nos protege y el nuevo horizonte de bienestar y justicia que juntos hemos vislumbrado y hacia el cual, juntos, caminamos.

Celebremos, México, porque no hay nombre más dulce que el tuyo, ni brazos más cálidos y generosos que los de tu gente.

Celebremos, México, Patria amorosa y compañera, hogar de pueblos hermanos y destino.

Celebremos la alegría inmensa, la enorme dignidad y orgullo de ser parte de esta Nación maravillosa.

Celebremos hoy el orgullo de ser mexicanos.

¡Viva México!

© Candidman

© Candidman
Septiembre 15, 2008.

 

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