• Noche otoñal •

© Candidman

Noche otoñal llena de incertidumbre,
me siento confundido por lo sucedido,
encuentro inesperado tristemente esperado,
incluso hace mucho tiempo soñado.

Sin estar yo preparado,
acudí a su insistente llamado,
melodioso ambiente nos cobijó,
efusivos sentimientos nos convocaban.

Y ahí estaba…
frente a frente con ella,
con el amor de mi vida,
que dulce me susurraba una melodía.

No pude resistir tal invitación,
y también me contagié
del musical idioma universal
al compás de sonoras guitarras.

Afloraron sentimientos,
llegaron añoranzas
de buenos tiempos compartidos,
e ilusiones que juntos nos hacíamos.

Me transporté al paraíso,
por un instante mi dolor se disolvió,
mis penas diluidas entre versos
de amor y esperanza se esfumaron.

Esta vez no hubo reproches,
no había dudas escondidas,
no se hablo nada de más,
sólo lo importante se detallo.

Ascendí despacio hasta el cielo,
ahí hasta donde mi amada me llevó,
con dulce canto angelical
y me dejé llevar hasta la gloria.

Conocí lo sublime,
atesoré cada momento,
y lentamente retorné
a esta fría realidad.

Estando con poco aliento
declaré mi amor eterno,
no hubo respuesta alguna,
sólo el silencio se presentó.

Con esto pude comprender
que mis sueños eso son,
tan sólo ilusiones momentáneas
llenas de buenos sentimientos.

Talvés esto no ocurrirá de nuevo,
pero aquí muy adentro me llevo,
cual invaluable trofeo,
la pasada noche otoñal.

 

Autor: Jorge Espinosa de los Monteros
© Candidman
Octubre 16, 2005.

 

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