Archivo de la etiqueta: Poeta

• Alma gemela •

© Candidman

Amor la vida no nos ha presentado aún
y ya siento que te quiero,
cuando nos encontremos
tengo tanto que decirte.

Me emociona pensarte;
tantas noches soñé contigo,
te imaginé de mil formas,
todas distintas,
y a la vez la misma.

Sé que existes aunque no te conozca,
lo se como que hay un sol y una luna,
lo se como que hay estrellas que brillan,
te siento en el medio del pecho,
y hasta te echo de menos.

No es para preocuparse,
se que no hay prisa,
ya llegará ese momento,
y cuando nos encontremos,
lo sabré por tu sonrisa,
por tus ojos y por tu cabello,
y tú lo sabrás también.

Por ahora miro el sol y la luna,
me fascinan las estrellas
y las canciones de cuna,
queriendo dormirme en tus brazos
y que me arrulles un rato.

¡Hasta pronto amada mía…
hasta que estés conmigo!

 

© Candidman
Noviembre 16, 2008.

 


• Cuando me haya ido •

© Candidman

Cuando ya me haya ido,
no estés triste,
no llores, solo recuérdame.

Cuando ya me haya ido,
búscame en el horizonte.

Búscame en el tenue ocaso
y me encontrarás en el lucero.

No te canses,
solo búscame.

Piensa en aquel arroyo,
búscame en el agua fresca y siéntela,
sentirás mis labios y mis besos.

No estés triste,
no llores, solo recuérdame.

En la sonrisa de esa niña,
en la suave brisa
que se transforma en vendaval.

Recuérdame en las flores,
en la fuente de agua viva,
en el vuelo de un ave,
en la luz de un candil encendido.

Cierra los ojos
y escucha tu corazón.

Él te abrirá el cofre de los recuerdos,
él me traerá de vuelta a ti
y él te recordará que te amé,
te amo y te amaré.

Cuando me haya ido,
no mueras conmigo,
vive por mí por ti,
hónrame así.

Nunca olvides que estoy contigo,
tomándote de la mano,
aunque sólo la sientas como una brisa.

Cuando me haya ido,
no desesperes, no llores,
búscame en tu corazón
y ahí me encontrarás
solo para ti, eternamente.

Recuerda que la vida es bella
y más cuando sonríes.

La vida es como es,
con sus cosas buenas
y sus cosas malas,
pero todo esta ahí
para aprender y disfrutar.

Sonríe,
por los tiempos lindos
que vivimos juntos Amor.

 

© Candidman
Noviembre 15, 2008.

 


• Añoro tu presencia •

 

© Candidman

Me encuentro en la
obscuridad más siniestra
cuando no te tengo.

Mi corazón ruega
por un gesto, una mirada,
tan sólo una palabra.

Mis lágrimas caen,
como el rocío
cae en una flor.

No te puedo sacar de mi mente,
ni tampoco me atrevo a hacerlo.

Necesito tu respiración para vivir,
necesito de tus besos y caricias
para endulzarme el corazón.

Me pierdo en la soledad
cuando no estas,
me pierdo en la tristeza
por no poder contemplar tu amor.

Te veo y me derrito,
te vas y me desvanezco.

Mis ojos reflejan
lo mucho que te quiero,
lo que te necesito,
y el real sentimiento.

Amor no te escapes
de mi vida porque
yo sin ti muero.

¡Añoro tu presencia!

 

© Candidman
Noviembre 12, 2008.


• Mi dulce verdad •

 

© Candidman

Otro día mas y amaneciste en mi,
que hermosa sensación tenerte en mi vida,
que bello es poder quererte,
y saber que existes.

Que hay un cielo que nos cubre a los dos,
que son las mismas estrellas
las que nos hacen soñar,
que es la misma luna
la que nos da su luz,
el sol que nos da sus rayos,
el viento que toca tu piel y la mía.

Que bello es amarte.

Gracias por existir, por ser,
por haber entrado en mi vida
y en mi corazón.

Pensar en ti es recorrer caminos
llenos de esperanzas,
de amor, de sueños.

Pensar en ti es amanecer en tu piel,
es sentirte en mis noches y madrugadas,
es vibrar de sensaciones nuevas.

Quiero ser tu fragancia,
tu perfume,
tu calor.

Quiero ser siempre tu amor.

 

¡Gracias por existir!

 

© Candidman
Noviembre 11, 2008.


• Somos como dos corceles •

© Candidman

Somos como dos corceles,
de color blanco como las nubes,
con nuestras almas limpias,
de palabras infieles.

Somos dos corceles,
que corremos por la llanura,
pero sabiendo bien los dos,
que la vida, en ocasiones,
es muy dura.

Somos dos caballos,
unidos por el lazo del amor,
uno, brioso aunque maduro,
el otro, con el alma llena de juventud y belleza.

Nuestras siluetas se recortan serenas,
en el horizonte del destino,
mientras nuestros cascos corren,
los unos en pos de los otros.

Somos como dos bellos ejemplares,
de corazón noble,
sentimientos puros,
y nuestro amor, es doble.

Pues nos amamos el uno al otro,
aunque seamos de manadas distintas,
aunque nos separen mil millas,
nuestro amor es de tal maravilla,
que no podemos vivir,
el uno sin el otro.

 

¡Somos dos corceles enamorados!

 

©Candidman
Noviembre 7, 2008.

 


• Tú mi primavera •

 

© Candidman

Hojas secas, frágiles, que caen
con el paso del viento,
árboles que reverdecen,
llenos de contento.

Oh mañana hermosa,
cielo azul y despejado,
quisiera de ese jardín cortar una rosa,
para mi corazón enamorado.

Sabroso calor que infunde el sol,
hermoso canto de aves,
bella formación del girasol,
vientos que soplan suaves.

Paz y tranquilidad,
bello contraste de colores,
y grandiosa agilidad
de águilas y cóndores.

¡Amor tú mi primavera!

 

Autor:
Jorge Espinosa de los Monteros
© Candidman
Julio 25, 2003.

 


• Un corazón solitario no es un corazón •

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Un corazón solitario no es un corazón.
-Antonio Machado-

 

“Te mando el mejor beso que puedo,
y tan largo como tú quieras”,

le escribió Simone de Beauvoir a Nelson Algren.

“Si quieres saber con exactitud
cuánto te quiero,
tienes que sacar la cuenta
de las veces que he
empleado una letra:
cuántas veces la a,
cuántas veces la b,
etcétera.

Toma ese número,
multiplícalo por 10,345
y habrás averiguado
aproximadamente el número
de besos que me gustaría
darte a lo largo de la vida”.

La intelectual enamorada. La química del cuerpo y del alma que hace que dos se junten. Lo dice John Travolta en Vaselina:

“Sandy, quizá un día,
quién sabe cómo,
quién sabe dónde,
nuestros mundos serán uno solo”.

Los griegos ya lo sabían. La mitología afirma que antiguamente hombres y mujeres convivían en un solo cuerpo. Fueron separados por los dioses, cansados de su insolencia, pues eran tan perfectos que competían con lo divino.

Desde entonces buscamos nuestra media naranja.

“El que ama no vive consigo sino la mitad,
y la otra mitad, que es la mejor parte de él,
vive y está con la cosa amada”,

como dijo Fray Luis de León.

Encontrar al otro, complementarse en el otro. Por eso el amor no se busca, sucede.

Los franceses dicen que el un latigazo. Es la flecha de Cupido en forma de una voz que se extraña, de unos labios que aspiran al beso.

“No hay solución fuera del amor”,

como afirmó André Bretón.

Amaos los unos a los otros, como lo estipula la Biblia. Amor a la pareja, a los hijos, a los seres queridos, a la hermana piedra, a los animales, al universo que nos rodea, a la vida entera que nos ha tocado, a nuestra particular y muy breve circunstancia humana.

Es el ágape, el banquete de vida compartida, y la negación festiva del resentimiento y la soledad. El cristianismo opone la otra mejilla. Gandhi habló de la Satyagraha, o verdadera fuerza del amor, como instrumento para el cambio social.

Martin Luther King siguió sus pasos y opuso amor a la violencia racista.

“Si quieres trabajar por la paz del mundo,
vete a casa y ama a tu familia”,

como sugirió la Madre Teresa.

O lo que André Bretón le dijo a su hija en El amor loco:

“Deseo que seas locamente amada”.

¡Qué aspiración tan pura, tan exacta, tan sublime!

Se lo dice cuando está a punto de cumplir 16 años,

“pronta a encarnar ese poder eterno de la mujer,
el único ante el cual me he inclinado”.

Propongo una cosa, con todo y lo cursi que suene: hacer de ese deseo el nuestro, para los demás y para nosotros mismos.

La consigna es amar y ser locamente amados.

Estar agobiado de todo menos del amor, que nos salva y nos redime.

El propio Octavio Paz entendió que al amar:

“Brotan alas en la espalda del esclavo,
el mundo es real y tangible,
el vino es vino,
el pan vuelve a saber”.

Estar enamorado, y aunque el amor también es lágrimas y celos, dolor e incomprensión, conflictos de pareja y la eterna lucha por el pan, asumirlo como un compromiso vital.

Enamorarse como acontecimiento único y extraordinario, volver a sentir las mariposas, experimentar en un beso todas las respuestas del universo, ser feliz porque sí, vivir en carne propia el mandato de San Agustín:

“Ama y haz lo que quieras”.

Llenarse de frases amelcochadas, de caricias honestas, de un nuevo brillo en la mirada, de flores sin espinas.

Saber que el amor no es para siempre si no se renueva y que no es para todos sino para unos cuantos privilegiados.

Repetir, como Beauvoir:

“Nunca te vas de mi corazón.

No habrá muerte entre tú y yo”.

 

© Jorge Espinosa de los Monteros
Octubre 9, 2008.

 


• Amar y desamar •

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Depongo todo cuanto soy: me rindo.
No quiero más tus guerras ni tus líos.
Ni estas treguas de sal ni estos lamentos.
Félix Suárez

Si el amor es festejo el desamor es duelo. “Si todo se ha de ir, ¿por qué llegaste?”, se pregunta Rubén Bonifaz Nuño, el poeta mexicano que más ha indagado con sus versos tiernos y coléricos las bondades y desdichas de ese “don de Dios”, que es el amar, y ese “corazón en las espinas” que es la separación de los que se aman.

En nuestros días los casos de desamor se multiplican. La pareja falla. La pareja huye de sí misma. La pareja hace malabares para subsistir. Qué triste paradoja: primero nos dedicamos a encontrar a la persona deseada, y luego, tristemente, a soportarla. La amamos hasta casi rendirle pleitesía y luego nos preguntamos qué le vimos, cuándo cambió, por qué ya no sentimos las mariposas de antes y sólo escuchamos el bostezo y la queja cotidiana. O las discusiones que terminan en pleito.

“Mira bien, lo que hacemos los dos, siempre peleando así”, como dice la canción.

El amor tiene que ver con la vida y por eso duele, por eso se encela, por eso se desilusiona, por eso se transforma, por eso envejece y muere. El amor se complica porque se hace aburrido, monótono, porque hay malos tratos y traiciones, gritos y sombrerazos, estrecheces económicas, dolor y llanto. “Ningún amor termina felizmente (se sabe)”, como observa José Emilio Pacheco. Es cuando la amargura se hace presente y las palabras tiernas un remoto pasado. “Yo la amé y ella también a ratos me quiso”.

No importa el género, la desesperación y la tristeza son las mismas. Afligido amor, desdichado amor, pinche amor, desolado amor. La desaparición del amor y la separación de los que se aman no es nueva bajo el sol. Sucede que ahora es más notoria. Antes se disfrazaba. “En la alcoba profunda podríamos andar meses y años, en pos del otro, sin hallarnos”, como escribió Maiakovsky.

Las mujeres argumentaban dolor de cabeza y los hombres una partida de dominó. El macramé y las cantinas como terapias de género. El hombre mandaba y la mujer era sumisa. Ya no tanto.

Los tiempos cambian. La mujer trabaja su doble jornada, es capaz de subsistir por sí misma y de no necesitar del hombre para ser. No quiere gritos ni reclamos, abusos físicos o verbales, ni chantajes ni estar con quien la trata como a un inferior. Es el desamor moderno, el que agarra sus chivas y se va.

El amor a uno mismo como respeto y como opción. “El amor es la piedad que nos tenemos”, como escribió Efraín Huerta. No es mero narcisismo sino afán de sobrevivencia.

El desamor de antaño, por otro lado, sigue ahí. Llora sus penas en secreto, se soba los golpes a solas, aguanta la indiferencia, el ninguneo, la falta de cariño, la existencia de la otra o del otro. El maldito desamor. Tanto amar para qué. Lo dice el Buki: “si no te hubieras ido sería tan feliz”. O Paquita la del Barrio y sus ratas de dos patas: “¿Me estás escuchando, inútil?”.

Lo escribe mil veces mejor Bonifaz Nuño:

“¿Qué es lo que pasa, qué nos hace que durmamos confiados una noche, una noche cualquiera, protegida, seguros del amor, acompañados, y despertemos, un momento más tarde, solos, abandonados, indefensos?”.

Amar es equivocarse, como lo comprendió Fernando Pessoa.

¿Hay remedio?

Durante algún tiempo creí más en el desamor que en el amor. Tantos fracasos, tantos intentos, para qué. Mejor la soledad, las caricias sin nombre que perdure, sin compromiso, sin reclamos, sin lealtades, sin amor. No volver a meter la pata, blindar el corazón para no sufrir de este nuevo desorden amoroso que trae consigo la época que nos ha tocado. Me guarecí. Me dije que nunca más. Y fallé.

Sucede que, así como llega el desamor, así también aparece el amor.

La sensación de inmortalidad tras un beso, la necesidad de pertenencia a otro cuerpo, la alegría de descubrir un rostro que nos alegre el día, la noción de que ahora sí es la persona buena, la que esperamos con ansia toda la vida.

Amar y desamar, estar un tiempo con la mejor y otro con la peor de las parejas, celebrar la compañía de alguien extraordinario y guardarle luto porque no lo era, es el latido de los corazones enmendados y rotos. La consigna para vivir y no morir en el intento es amar con locura y desamar con cordura. Dejar entrar y dejar ir. Lo dice Renato Leduc:

“Amar a tiempo y desatarse a tiempo”.

Lo que sigue…

No hay de otra…

 

© Candidman
Agosto 7, 2008.

 


• Homenaje a Alejandro Aura •

© Candidman

Ciudad de México  (5 de agosto de 2008).- Las cenizas de Alejandro Aura (1944-2008), fallecido el 30 de julio, serán colocadas en un edificio de la Ciudad de México, dijo su viuda, Milagros Revenega, hoy al final de la Ceremonia Luctuosa en honor del poeta y dramaturgo que el Gobierno del Distrito Federal (GDF) organizó en el Teatro de la Ciudad.

“Me lo dejó dicho, es un poema de ‘Volver a casa’, que quiere que los restos los trajera a México y que sus hijos se encargaran de eso, tenemos que decidir dónde, todavía no está claro, que entraran en un hormigonera y que formaran parte de la Ciudad, de una calle o de un edifico, nada más nos falta saber dónde”, indicó.

Milagros Revenega dijo que son dos los edificios que se tienen como opciones, en el Centro Histórico y en Coyoacán.

El GDF, el INBA y la UNAM organizaron una ceremonia del escritor el medio día de hoy donde Alejandro Aura fue recordado sobre todo como gran impulsor de la cultura en la Ciudad de México.

Además de la familia de Aura, al acto asistieron la directora del instituto, María Teresa Franco, Cuauhtémoc Cárdenas, la gobernadora de Zacatecas, Amalia García; la senadora María Rojo, el diputado José Alfonso Suárez del Real, la secretaria de Cultura local, Elena Cepeda.

También acudieron los cantantes Eugenia León y Fernando del Castillo, los escritores Carmen Boullosa, Gerardo Estrada, Margo Glatzy Eduardo Vázquez Martín y la actriz Ofelia Munguía, entre otros.

“Alejandro Aura se atrevió a lo que muy pocos literatos se atreven: aceptar un puesto en la administración pública para no quedarse en la sola propuesta y exigencia intelectual”,

dijo Cepeda acerca del escritor que en 1998 asumió la dirección del entonces Instituto de Cultura de la Ciudad de México, durante la administración de Cuauhtémoc Cárdenas.

En entrevista, el primer Jefe de Gobierno que tuvo el Distrito Federal reconoció que fue Aura quien estableció los lineamientos de una cultura democrática en la ciudad.

“El tenía muy claro que no hay cultura oficial ni artistas ni autores oficiales; abrió la posibilidad de una pluralidad de expresiones. Tuvo la capacidad para, desde un cargo y con recursos siempre escasos, hacer un gran esfuerzo y realmente divulgar la cultura”, dijo Cárdenas.

El poeta Eduardo Vázquez Martín recordó los proyectos culturales que Alejandro Aura implementó en el Distrito Federal, como la creación de la Fábrica de Artes y Oficios de Oriente o la fundación de la red de libro clubes.

“Fue un divulgador de la cultura por vocación, y recuerdo con especial cercanía al servidor público, al lúdico e irreverente, el mejor funcionario cultural que la ciudad se haya dado a sí misma”, dijo en su discurso Vázquez Martín.

Las cenizas de Alejandro Aura estaban presentes durante la ceremonia y se difundieron algunos de sus poemas:

“Nos vamos.

Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos,
y digo adiós”.

En el poema Volver a casa Alejandro Aura dejó su último deseo: regresar a México para que sus hijos depositaran sus cenizas en alguna calle o edificio de la ciudad de México; así lo harán, sólo falta que decidan en qué lugar levantarán el pequeño mausoleo para recordar al quien fuera promotor de la cultura y amante de la ciudad.

Al poeta, dramaturgo, compositor y funcionario —fallecido el 30 de julio en España— la comunidad teatral y las autoridades culturales de la ciudad y del país le rindieron un homenaje en el Teatro de la Ciudad, espacio que revitalizaron cuando era director del Instituto de Cultura de la Ciudad de México, en la administración de Cuauhtémoc Cárdenas.

Sus cenizas sobre una mesa al centro del escenario, apenas rodeadas por tres arreglos florales de alcatraces y su fotografía de cuerpo entero, generaron la emoción y hasta las lágrimas de Eugenia León y de su amigo Fernando del Castillo cuando le cantaron los temas que más le gustaban.

Luego de un minuto de aplausos, la comunidad evocó sus proyectos de gestión cultural independiente como el bar El hijo del cuervo o la creación de un sindicato de actores.

Su última esposa, Milagros Revenega, quien llegó el pasado domingo a México con las cenizas de poeta, dijo que en breve ella junto con los hijos de Aura: Pablo (hijo con Verónica Langer), así como María y Juan (hijos con Carmen Boullosa), decidirán el lugar para depositar sus restos, pero será en la ciudad de México y en breve.

Aunque su viuda dijo que aún no definen el lugar, Elena Cepeda, secretaria de Cultura, expresó que quedarán en la plaza de los coyotes, en Coyoacán.

Además, se publicarán algunos poemas de Aura en la próxima antología de Para leer de boleto en el Metro.

En el homenaje, Eduardo Vázquez Martín, gran amigo y cómplice de Aura, lo definió como un hijo del barrio de Santa María la Ribera, un rebelde en 1968, un joven poeta alumno de Juan José Arreola.

Mensaje de María Aura

Amigos queridos,

Les escribo a todos de una vez, ya les escribiré a cada uno para agradecerles. Estoy muy conmovida por las muestras de afecto que he recibido estos días. Los quiero.

Mi padre murió tranquilo de haber vivido una vida hermosa, plena y llena de todo lo que él quiso. Hizo todo lo que se le dio la gana.

Estoy tranquila por eso.

Murió en paz con sus hijos, sus amigos y su mujer. Tuvo tiempo de despedirse de todos y de asegurarse de que todos estuviéramos bien antes de irse.

Lo vamos a extrañar. Yo ya lo extraño brutalmente. Pero estoy agradecida de haber tenido ese padre maravilloso. Me ha reconfortado mucho la reacción de todos ustedes y de mucha más gente, ¡Cómo lo quiere el planeta! ¡Cómo se hizo querer!

El martes a las doce del día le haremos una ceremonia luctuosa en el Teatro de la Ciudad, espero que lo puedan acompañar, eso hubiera querido él; que fuera todo el mundo y se acordara de lo bien que vivió esta vida.

Salud por el poeta, bailarín, actor, director, dramaturgo, productor, amigo, cocinero, promotor cultural, (y al decir todo esto sí me quiebro…)

¡Salud por mi padre, lo amo y lo amaré siempre!

María.

 

 

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© Candidman
Agosto 5, 2008.


• La alegría de Alejandro Aura •

© Candidman

Esto escribió Carmen Boullosa su exesposa en su blog en memoria del gran Alejandro Aura:

Murió Alejandro Aura en Madrid. Llevaba tres años ganándole la batalla a un cáncer de pulmón y sus metástasis, presentes desde que le diagnosticaron el mal. Enfrentó el cáncer como vivió la vida, con alegría, empeño, inteligencia, optimismo y valor.

Alejandro fue tan buen poeta como auténtico hombre de teatro. Los dos gremios lo veían con desconfianza por prejuicios absurdos. Su inolvidable interpretación como el Tío Vania, que le dirigió Margules al lado de Julieta Egurrola, y la de un gracioso, bajo la batuta de Sanchis Sinisterra, con Claudio Obregón y Ana Ofelia Murguía en El retablo del Dorado, son muestra de su genio de actor. Salón Calavera, que él mismo escribió y dirigió, además de actuar, fue su mayor éxito, crítica del sindicato corrupto y de una cultura de abusos y miserias íntimas. También X-E-Bululú, que medio escribimos juntos, le atrajo mucho público.

Como poeta, en los setentas los jóvenes memorizaban sus poemas. Con toda razón: le tomaba el pulso fielmente a la ciudad de México de entonces. Sin pretensiones, con oído impecable, ganó decenas de miles de lectores en sus últimos años de vida, en un blog que visitaron más de 95 mil personas, donde habló del cáncer, publicó sus poemas, elogió a la vida. Su cómplice en esta aventura fue su esposa, Milagros Revenga, quien lo acompañó a lo largo de su enfermedad con un amor y una dulzura ejemplares.

Enrique Strauss lo invitó a un programa de televisión, “Entre amigos”, que lanzó a la fama al genial Andrés Bustamante. Cuauhtémoc Cárdenas lo hizo parte de su gobierno de la ciudad, Alejandro se abocó a la dirección de cultura con entusiasmo auriano. Después se fue a Madrid, al servicio exterior, y los últimos años en la representación del Estado de Zacatécas.

Fue un cocinero maravilloso, y bailaba como un ángel. Le encantaba pasear. Fumaba un puro al día. No le gustaba ir al cine. Era un lector atento y voraz.

Compartí con él durante dos décadas grandes alegrías y también momentos muy difíciles. Tuvimos dos hijos maravillosos, María Aura y Juan Aura. Juntos tomamos el teatro bar El Cuervo que nos traspasaron Jesusa, Liliana Felipe y Horacio Acosta en 1984. Después abrimos El Hijo del Cuervo, empresa que yo abandoné en el 2000. Montamos obras de teatro, cargamos cajas de vino, adquirimos deudas, las pagamos, nos divertimos.

Pasé con él muy buenas, regulares y también malísimas, que no vienen a cuento. Fue mi compañero, mi amigo, mi cómplice, mi rival, mi pesadilla (tampoco viene a cuento), mi referente, mi problema y mis soluciones. Me tocó de todo con él, pero las buenas son las que conservo.

De Alejandro no diré “Descanse en paz”, sino “que ría en paz”. Espero que sus cenizas lleguen pronto a reír a la ciudad que él amó por sobre todas las cosas.

© Candidman
Agosto 1, 2008.

 


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