Archivo de la etiqueta: Poema

• El amor no debe doler •

© CandidmanEl amor no debe doler,
porque el amor es superior
a todo el daño que pueda hacer.

Tu recuerdo no me debe atormentar,
porque los momentos felices,
son difíciles de olvidar.

Tu vida no me corresponde ya,
a pesar de todo el amor que yo te pueda dar,
a pesar de que siempre mi gran amor serás.

Tus besos, tus manos, tus ojos
y todo de ti ya nunca más será para mí;
aunque tu cuerpo no este junto a mí,
siento tu perfume impregnado en mí.

Todo este amor quedará dentro de mi corazón,
porque solo tú eres y serás su razón.

Mis ilusiones que tú sostenías,
se acabaron para mí ese día,
en el instante que me dijiste que mi vida siguiera,
sin detenerla porque no sabías si volverías.

¡El Amor no debe doler!

© Jorge Espinosa de los Monteros
Febrero 14, 2011.


• Para mi corazón basta tu pecho – Pablo Neruda •

 

© Candidman

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas,
desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día,
llegas como el rocío a las corolas,
socavas el horizonte con tu ausencia,
eternamente en fuga como la ola.

He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles,
como ellos eres alta y taciturna,
y entristeces de pronto, como un viaje.

Acogedora como un viejo camino,
te pueblan ecos y voces nostálgicas,
yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

Autor: Pablo Neruda

© Candidman
Diciembre 3, 2008.


• El arte de morir •

 

© Candidman

Llegará el momento
en que todos nosotros
tengamos que partir.

Entonces,
nada podrá hacer
que permanezca a tu lado.

Nada de lo que he intentado
en esta vida podría igualar
o superar el arte de morir.

¿Crees en mí?

Llegará el momento
en el que todas tus esperanzas
se desvanezcan.

Cuando todo
lo que parecía tan sencillo
se convierta en
un dolor insoportable.

Al buscar la verdad entre tanta mentira,
sólo la encontrarás una vez que hayas
aprendido el arte de morir.

Pero sigues a mi lado,
si lo deseas,
puedes encontrarlo.

Y cuando lo hayas conseguido,
ya no habrá necesidad de ello.

Llegará el momento
en que la mayoría de nosotros
regrese aquí.

Devueltos por nuestro deseo
de ser una entidad perfecta.

Viviendo a través
de un llanto de millones de años
hasta que hayamos comprendido
el arte de morir…

¿Crees en mí?

 

Traducción: Art of dying
Autor: George Harrison
25 de febrero de 1943 – 29 de noviembre de 2001

 

© Candidman
Noviembre 29, 2008.

 


• Alma gemela •

© Candidman

Amor la vida no nos ha presentado aún
y ya siento que te quiero,
cuando nos encontremos
tengo tanto que decirte.

Me emociona pensarte;
tantas noches soñé contigo,
te imaginé de mil formas,
todas distintas,
y a la vez la misma.

Sé que existes aunque no te conozca,
lo se como que hay un sol y una luna,
lo se como que hay estrellas que brillan,
te siento en el medio del pecho,
y hasta te echo de menos.

No es para preocuparse,
se que no hay prisa,
ya llegará ese momento,
y cuando nos encontremos,
lo sabré por tu sonrisa,
por tus ojos y por tu cabello,
y tú lo sabrás también.

Por ahora miro el sol y la luna,
me fascinan las estrellas
y las canciones de cuna,
queriendo dormirme en tus brazos
y que me arrulles un rato.

¡Hasta pronto amada mía…
hasta que estés conmigo!

 

© Candidman
Noviembre 16, 2008.

 


• Cuando me haya ido •

© Candidman

Cuando ya me haya ido,
no estés triste,
no llores, solo recuérdame.

Cuando ya me haya ido,
búscame en el horizonte.

Búscame en el tenue ocaso
y me encontrarás en el lucero.

No te canses,
solo búscame.

Piensa en aquel arroyo,
búscame en el agua fresca y siéntela,
sentirás mis labios y mis besos.

No estés triste,
no llores, solo recuérdame.

En la sonrisa de esa niña,
en la suave brisa
que se transforma en vendaval.

Recuérdame en las flores,
en la fuente de agua viva,
en el vuelo de un ave,
en la luz de un candil encendido.

Cierra los ojos
y escucha tu corazón.

Él te abrirá el cofre de los recuerdos,
él me traerá de vuelta a ti
y él te recordará que te amé,
te amo y te amaré.

Cuando me haya ido,
no mueras conmigo,
vive por mí por ti,
hónrame así.

Nunca olvides que estoy contigo,
tomándote de la mano,
aunque sólo la sientas como una brisa.

Cuando me haya ido,
no desesperes, no llores,
búscame en tu corazón
y ahí me encontrarás
solo para ti, eternamente.

Recuerda que la vida es bella
y más cuando sonríes.

La vida es como es,
con sus cosas buenas
y sus cosas malas,
pero todo esta ahí
para aprender y disfrutar.

Sonríe,
por los tiempos lindos
que vivimos juntos Amor.

 

© Candidman
Noviembre 15, 2008.

 


• Mi dulce verdad •

 

© Candidman

Otro día mas y amaneciste en mi,
que hermosa sensación tenerte en mi vida,
que bello es poder quererte,
y saber que existes.

Que hay un cielo que nos cubre a los dos,
que son las mismas estrellas
las que nos hacen soñar,
que es la misma luna
la que nos da su luz,
el sol que nos da sus rayos,
el viento que toca tu piel y la mía.

Que bello es amarte.

Gracias por existir, por ser,
por haber entrado en mi vida
y en mi corazón.

Pensar en ti es recorrer caminos
llenos de esperanzas,
de amor, de sueños.

Pensar en ti es amanecer en tu piel,
es sentirte en mis noches y madrugadas,
es vibrar de sensaciones nuevas.

Quiero ser tu fragancia,
tu perfume,
tu calor.

Quiero ser siempre tu amor.

 

¡Gracias por existir!

 

© Candidman
Noviembre 11, 2008.


• Para los que amé y me amaron •

 

© Candidman

Cuando me haya ido,
despréndanse y déjenme ir.

Tengo tantas cosas qué ver y hacer.

No deben atarme a sus lágrimas.

Sean felices;
tuvimos tantos años juntos
y yo les di mi amor.

Ustedes sólo podrán tratar de adivinar
cuánta felicidad me dieron.

Les doy las gracias por todo el amor
que cada uno de ustedes me dio.

Pero ahora es tiempo
de que yo viaje solo.

Así es que,
si se sienten tristes por mi,
háganlo por un rato nada más;
después…

Que su tristeza se convierta
en confianza y fe.

Es sólo por un momento
que vamos a estar separados,
así que bendigan
los recuerdos de su corazón.

Yo no estaré lejos,
porque la vida continúa.

Y si me necesitan,
llámenme y yo vendré…

Aunque no me podrán ver ni tocar,
yo estaré cerca.

Y si oyen con su corazón,
escucharán a su alrededor
muy suave y claramente mi amor.

Luego,
cuando les toque venir
por este mismo camino,
yo saldré a recibirlos con una sonrisa
y a darles la bienvenida a su casa.

 

Autor: Anónimo

© Candidman
Noviembre 9, 2008.

 


• Tú mi primavera •

 

© Candidman

Hojas secas, frágiles, que caen
con el paso del viento,
árboles que reverdecen,
llenos de contento.

Oh mañana hermosa,
cielo azul y despejado,
quisiera de ese jardín cortar una rosa,
para mi corazón enamorado.

Sabroso calor que infunde el sol,
hermoso canto de aves,
bella formación del girasol,
vientos que soplan suaves.

Paz y tranquilidad,
bello contraste de colores,
y grandiosa agilidad
de águilas y cóndores.

¡Amor tú mi primavera!

 

Autor:
Jorge Espinosa de los Monteros
© Candidman
Julio 25, 2003.

 


• Atardecer romántico •

© Candidman

Hay atardeceres románticos,
hay campanas de tín-tan armonioso,
dulce trinar de aves que son cánticos,
viento puro y hermoso.

Todo esto y tú,
me inspiran para escribir,
escribir en tul,
tul con colores vivos para lucir.

Del atardecer,
tomo los rayos del sol,
para siempre tener
tu sonrisa de amor.

De las campanas de tín-tan armonioso,
sus sonidos sin igual,
para estar siempre cariñoso
con mi amor sin rival.

Del dulce trinar de aves que son cánticos,
sus dulces melodías,
para estar junticos
como todos los días.

Del viento puro y hermoso,
su inigualable suavidad,
como la de tu pelo sedoso,
del cual no hay variedad.

Y de ti,
lo blanco de tu alma,
para estar junto a ti,
como con el mar está la calma.

 

¡Siempre estás en mí!

 

Autor: Jorge Espinosa de los Monteros
Julio 25, 2003.

 


• Un corazón solitario no es un corazón •

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Un corazón solitario no es un corazón.
-Antonio Machado-

 

“Te mando el mejor beso que puedo,
y tan largo como tú quieras”,

le escribió Simone de Beauvoir a Nelson Algren.

“Si quieres saber con exactitud
cuánto te quiero,
tienes que sacar la cuenta
de las veces que he
empleado una letra:
cuántas veces la a,
cuántas veces la b,
etcétera.

Toma ese número,
multiplícalo por 10,345
y habrás averiguado
aproximadamente el número
de besos que me gustaría
darte a lo largo de la vida”.

La intelectual enamorada. La química del cuerpo y del alma que hace que dos se junten. Lo dice John Travolta en Vaselina:

“Sandy, quizá un día,
quién sabe cómo,
quién sabe dónde,
nuestros mundos serán uno solo”.

Los griegos ya lo sabían. La mitología afirma que antiguamente hombres y mujeres convivían en un solo cuerpo. Fueron separados por los dioses, cansados de su insolencia, pues eran tan perfectos que competían con lo divino.

Desde entonces buscamos nuestra media naranja.

“El que ama no vive consigo sino la mitad,
y la otra mitad, que es la mejor parte de él,
vive y está con la cosa amada”,

como dijo Fray Luis de León.

Encontrar al otro, complementarse en el otro. Por eso el amor no se busca, sucede.

Los franceses dicen que el un latigazo. Es la flecha de Cupido en forma de una voz que se extraña, de unos labios que aspiran al beso.

“No hay solución fuera del amor”,

como afirmó André Bretón.

Amaos los unos a los otros, como lo estipula la Biblia. Amor a la pareja, a los hijos, a los seres queridos, a la hermana piedra, a los animales, al universo que nos rodea, a la vida entera que nos ha tocado, a nuestra particular y muy breve circunstancia humana.

Es el ágape, el banquete de vida compartida, y la negación festiva del resentimiento y la soledad. El cristianismo opone la otra mejilla. Gandhi habló de la Satyagraha, o verdadera fuerza del amor, como instrumento para el cambio social.

Martin Luther King siguió sus pasos y opuso amor a la violencia racista.

“Si quieres trabajar por la paz del mundo,
vete a casa y ama a tu familia”,

como sugirió la Madre Teresa.

O lo que André Bretón le dijo a su hija en El amor loco:

“Deseo que seas locamente amada”.

¡Qué aspiración tan pura, tan exacta, tan sublime!

Se lo dice cuando está a punto de cumplir 16 años,

“pronta a encarnar ese poder eterno de la mujer,
el único ante el cual me he inclinado”.

Propongo una cosa, con todo y lo cursi que suene: hacer de ese deseo el nuestro, para los demás y para nosotros mismos.

La consigna es amar y ser locamente amados.

Estar agobiado de todo menos del amor, que nos salva y nos redime.

El propio Octavio Paz entendió que al amar:

“Brotan alas en la espalda del esclavo,
el mundo es real y tangible,
el vino es vino,
el pan vuelve a saber”.

Estar enamorado, y aunque el amor también es lágrimas y celos, dolor e incomprensión, conflictos de pareja y la eterna lucha por el pan, asumirlo como un compromiso vital.

Enamorarse como acontecimiento único y extraordinario, volver a sentir las mariposas, experimentar en un beso todas las respuestas del universo, ser feliz porque sí, vivir en carne propia el mandato de San Agustín:

“Ama y haz lo que quieras”.

Llenarse de frases amelcochadas, de caricias honestas, de un nuevo brillo en la mirada, de flores sin espinas.

Saber que el amor no es para siempre si no se renueva y que no es para todos sino para unos cuantos privilegiados.

Repetir, como Beauvoir:

“Nunca te vas de mi corazón.

No habrá muerte entre tú y yo”.

 

© Jorge Espinosa de los Monteros
Octubre 9, 2008.

 


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