Archivo de la etiqueta: Jorge Espinosa de los Monteros

• Una tierna mariposa •

 
La majestuosa mariposa monarca…

• Para los que amé y me amaron •

 

© Candidman

Cuando me haya ido,
despréndanse y déjenme ir.

Tengo tantas cosas qué ver y hacer.

No deben atarme a sus lágrimas.

Sean felices;
tuvimos tantos años juntos
y yo les di mi amor.

Ustedes sólo podrán tratar de adivinar
cuánta felicidad me dieron.

Les doy las gracias por todo el amor
que cada uno de ustedes me dio.

Pero ahora es tiempo
de que yo viaje solo.

Así es que,
si se sienten tristes por mi,
háganlo por un rato nada más;
después…

Que su tristeza se convierta
en confianza y fe.

Es sólo por un momento
que vamos a estar separados,
así que bendigan
los recuerdos de su corazón.

Yo no estaré lejos,
porque la vida continúa.

Y si me necesitan,
llámenme y yo vendré…

Aunque no me podrán ver ni tocar,
yo estaré cerca.

Y si oyen con su corazón,
escucharán a su alrededor
muy suave y claramente mi amor.

Luego,
cuando les toque venir
por este mismo camino,
yo saldré a recibirlos con una sonrisa
y a darles la bienvenida a su casa.

 

Autor: Anónimo

© Candidman
Noviembre 9, 2008.

 


• Obstáculos – Jorge Bucay •

Obstáculos – Jorge Bucay

Video – Audio en la voz de Jorge Bucay

 

Este texto que reproduzco aquí no es en realidad un cuento, sino más bien una meditación guiada, diseñada en forma de ensueño dirigido, para explorar las verdaderas razones de algunos de nuestros fracasos. Me permito sugerirte que lo leas lentamente, intentando detenerte unos instantes en cada frase, visualizándote en cada situación.

Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad.Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, lo que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Siento que me canso un poco, pero no me importa. 

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino.Me detengo. Imposible saltarlo

Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos… Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.  

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.  

Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo? 

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… Los obstáculos los trajiste tú.

Autor: Jorge Bucay
De: “Cuentos para pensar”

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© Candidman
Noviembre 8, 2008.

 


• Somos como dos corceles •

© Candidman

Somos como dos corceles,
de color blanco como las nubes,
con nuestras almas limpias,
de palabras infieles.

Somos dos corceles,
que corremos por la llanura,
pero sabiendo bien los dos,
que la vida, en ocasiones,
es muy dura.

Somos dos caballos,
unidos por el lazo del amor,
uno, brioso aunque maduro,
el otro, con el alma llena de juventud y belleza.

Nuestras siluetas se recortan serenas,
en el horizonte del destino,
mientras nuestros cascos corren,
los unos en pos de los otros.

Somos como dos bellos ejemplares,
de corazón noble,
sentimientos puros,
y nuestro amor, es doble.

Pues nos amamos el uno al otro,
aunque seamos de manadas distintas,
aunque nos separen mil millas,
nuestro amor es de tal maravilla,
que no podemos vivir,
el uno sin el otro.

 

¡Somos dos corceles enamorados!

 

©Candidman
Noviembre 7, 2008.

 


• Siempre un iluso •

© Candidman

Marlene lloraba sentada en las escaleras. Intenté ignorarla, pero eso era menos que imposible. “¿Te sientes mal?”, la pregunta era estúpida, lo supe en cuanto salió de mi boca. Ella asintió. “¿Puedo ayudarte en algo?”, traté de corregir. Volvió a asentir. Levantó la cara, se limpió el llanto con la mano derecha y sólo consiguió que se le corriera más el rímel. “Perdí mis llaves y no sé qué hacer”, me dijo. Mmmm, traté de pensar en algo. “¿Por qué no le llamas a alguna amiga?”, sugerí. “Es que también perdí mi celular, bueno con todo y bolsa”, es lo malo de las viejas que no saben beber. “Lo bueno es que la cabeza está atornillada al cuerpo”, traté de aligerar la situación. “¿Cómo?”, no me sorprendió que no entendiera la broma. “Mmmm, bueno, si quieres puedes pasar a mi departamento a hacer alguna llamada”, señalé hacia arriba. “¿De veras?, ay, que lindo”, me tomó la palabra. Marlene vivía un piso abajo. Por fortuna yo acababa de hacer limpieza un día antes, así que no hubo de qué avergonzarse. “Allí está el fon”, indiqué, “puedes hacer las llamadas que quieras. Mientras, voy a cambiarme los zapatos”, era un pretexto para dejarla a solas. Regresé en unos minutos y su cara de angustia me lo dijo todo. “No localizo a mi amiga, no me contesta”, en verdad parecía consternada. Buscar un cerrajero no era opción, no en la madrugada. “¿Te ofrezco algo, un refresco, un trago?”, pura amabilidad, “bueno, en lo que resolvemos esto”. Dudó y luego me pidió un cigarrillo. Fumamos, ella volvió a llamar, pero nadie le contestó y tuvo que dejar un recado en el buzón. “Ay, manito, ¿qué hago?, no sé qué hacer, es la única amiga con la que me puedo quedar”, estaba a punto de llorar otra vez, así que tomé su mano para tratar de calmarla. “No te preocupes, ya pensaremos en algo”, comenté. “Que lindo eres”, la típica frase. Fui a servirme un ron y a ella le llevé una cerveza. “Ay, no, cómo crees, de por sí ya estoy algo borracha”, pero de todos modos la agarró. “Salud”, chocamos los tragos, después puse un disco de Sabina. “Que bárbaro, tienes muchos compactos”, hasta entonces reparó en ello.

“Conservo un beso de carmín que sus labios dejaron
impreso en el espejo del lavabo,
una foto amarilla, un corazón oxidado,
y esta sed del que añora la fuente del pecado”

cantaba Joaquín mientras Marlene me sonreía.

>>>

Platicamos un rato. Marlene trabajaba en Televisa, era lo que llaman el “atractivo visual” de un programa nocturno. Varias veces la escuché llegar ebria a su depa o discutir con su novio, con el que ya había terminado porque “era demasiado celoso”, lamentó. También me contó que fue a beber con unos amigos y que no supo dónde había dejado su bolso, aunque era obvio que alguien se lo robó en el bar. Por fortuna le dieron un aventón hasta su casa. Fue hasta entonces que se dio cuenta que no podría entrar. Lo dicho, es lo malo de no saber lidiar con la bebida. Después de dos tragos le sugerí que se quedara en mi recámara y que yo me podía dormir en el sillón. Era la única opción y aún así quiso descartarla, “ay no, cómo crees”. Tonta. “Ya mañana te acompaño a buscar un cerrajero”, agregué. Ella sugirió que mejor nos quedáramos despiertos, bebiendo y platicando. “No es mala idea, pero yo tengo que trabajar a mediodía y necesito descansar”, expliqué. “Ay, que pena”, se disculpó, “bueno, pero yo me quedo en el sillón”. Obvio que no acepté. La conduje al dormitorio, le recomendé que pusiera el seguro para mayor tranquilidad. “No hay problema, me parece que eres de confianza”, aunque debió decir “me parece que eres confiable”. Cerré la puerta cuando salí, bajé el volumen a la música y terminé mi trago. Fui al otro cuarto por un cobertor. Todavía me fumé un cigarrillo y unos minutos más tarde me dormí.

>>>

Sentí sus labios sobre los míos, me dejé llevar. Luego, Marlene se acomodó sobre mí. Intenté decir algo. “Shhh, no digas nada” y me volvió a besar. Desnuda era espectacular. Sus senos eran firmes, sus caderas prometían vértigo, pero además besaba como si en ello le fuera la vida. “Déjame hacerte el amor”, musitó aunque yo sabía que sólo era sexo casual. “Tengo que ir por un preservativo”, miré hacia mi habitación. “Ya lo traje, tontito” y rasgó la envoltura con la boca, pese a que se recomienda no hacerlo. Ella era hábil, lo acabé de comprobar cuando me colocó el condón. Luego perdimos la cabeza. Marlene era estupenda amante, se movía de una manera electrizante. Terminamos juntos. Y ella gritó de un modo un tanto obsceno, pero a mí me encantó. Después se acurrucó en mi pecho. “Eres muy lindo, Roberto, tenía que agradecértelo”, sonó a pretexto de mujer ebria. Yo intuí que sería la única vez que estaría en mi cama, bueno, en mi sillón. Pero me equivoqué. Al otro día fuimos por un cerrajero y resolvimos su problema. A la siguiente semana tocó a mi puerta y llevaba una botella de whisky. Nos volvimos amigos, nos acostamos algunas veces y prometimos no involucrar los sentimientos. Unos meses después se mudó al departamento que le puso su nueva conquista, un productor que además le consiguió mejores trabajos. Le perdí la pista, aunque de vez en cuando la veo en algún programa de televisión. Marlene ya no es la misma chica que yo conocí, se le nota en la mirada. Me dejó una nota bajo la puerta: “Gracias por ser tan lindo y por las noches escuchando a Sabina”. Ni siquiera tuvo la delicadeza de irse a despedir. Siempre me pareció que estaba huyendo de algo. Cada que escucho Amores eternos, pienso en ella y más sentido le encuentro a ese estribillo que dicta

“Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa,
a cambio de sus besos y su prisa;
con ella descubrí que hay amores eternos
que duran lo que dura un corto invierno”.

Me pregunto si Marlene pensará en mí de vez en cuando.

Siempre he sido un iluso…

Manual para canallas

Roberto G. Castañeda
El Universal
Jueves 06 de noviembre de 2008


• Tú mi primavera •

 

© Candidman

Hojas secas, frágiles, que caen
con el paso del viento,
árboles que reverdecen,
llenos de contento.

Oh mañana hermosa,
cielo azul y despejado,
quisiera de ese jardín cortar una rosa,
para mi corazón enamorado.

Sabroso calor que infunde el sol,
hermoso canto de aves,
bella formación del girasol,
vientos que soplan suaves.

Paz y tranquilidad,
bello contraste de colores,
y grandiosa agilidad
de águilas y cóndores.

¡Amor tú mi primavera!

 

Autor:
Jorge Espinosa de los Monteros
© Candidman
Julio 25, 2003.

 


• Atardecer romántico •

© Candidman

Hay atardeceres románticos,
hay campanas de tín-tan armonioso,
dulce trinar de aves que son cánticos,
viento puro y hermoso.

Todo esto y tú,
me inspiran para escribir,
escribir en tul,
tul con colores vivos para lucir.

Del atardecer,
tomo los rayos del sol,
para siempre tener
tu sonrisa de amor.

De las campanas de tín-tan armonioso,
sus sonidos sin igual,
para estar siempre cariñoso
con mi amor sin rival.

Del dulce trinar de aves que son cánticos,
sus dulces melodías,
para estar junticos
como todos los días.

Del viento puro y hermoso,
su inigualable suavidad,
como la de tu pelo sedoso,
del cual no hay variedad.

Y de ti,
lo blanco de tu alma,
para estar junto a ti,
como con el mar está la calma.

 

¡Siempre estás en mí!

 

Autor: Jorge Espinosa de los Monteros
Julio 25, 2003.

 


• Las cuatro velas •

 

© Candidman

 

Cuatro velas se estaban consumiendo lentamente, el ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el diálogo entre ellas.

La primera dijo:
-¡Yo Soy la Paz!

A pesar de mi luz, las personas no consiguen mantenerme encendida.

Y disminuyendo su llama, se apagó totalmente.

 

La segunda dijo:
-¡Yo me llamo Fe!

Infelizmente soy superflua para las personas, porque ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido continuar quemándome.

Al terminar sus palabras, un viento se abatió sobre ella, y esta se apagó.

 

En voz baja y triste la tercera vela se manifestó:
¡Yo Soy el Amor!

No tengo mas fuerzas que quemar.

Las personas me dejan de lado porque solo consiguen manifestarme para ellas mismas; se olvidan hasta de aquéllos que están a su alrededor.

Y también se apagó.

 

De repente entró una niña y vio las tres velas apagadas.

-¿Qué es esto? 

Ustedes deben estar encendidas y consumirse hasta el final.

Entonces la cuarta vela, habló:
-No tengas miedo, niña, en cuanto yo esté encendida, podemos encender las otras velas.

Entonces la niña tomó la vela de la Esperanza y encendió nuevamente las que estaban apagadas.

¡Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de nosotros!

 

© Candidman
Noviembre 3, 2008.

 


• La vida mata – Diego Vasallo •

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Diego Vasallo (ex Duncan Dhu) con un tema de uno de sus trabajos en solitario con una letra durita… La Vida Mata.

 

La vida mata – Diego Vasallo

 

LA VIDA MATA
Diego Vasallo
(Letra)

 

Los golpes duelen
la vida mata,
el tiempo cura
los días pasan.

Y al comenzar
esta partida
ya llevo un alma a la deriva.

Canciones de cuna
para adultos,
atravesados por los sueños
que llevan en su oscura melodía
tatuada la flor del desengaño.

Y están las sombras,
y está el olvido,
y este infinito
tiempo perdido.

Y está el amor,
y están los besos,
y un mundanal dolor
de huesos.

El viento insiste como siempre,
en recordarme los sonidos,
del terco latido de las cosas
de mundos aún desconocidos.

La pena hiere,
la vida mata,
con sueños rotos
y balas de plata.

Septiembre llega
como si nada
y se disuelve tu mirada.

Vividores sin vida enamorados
de la pálida luz de las estrellas,
esparcen poemas en la noche
y entre tanto borran después sus huellas.

 

Autor: Diego Vasallo
Interprete: Diego Vasallo

 

© Candidman
Noviembre 2, 2008.

 


• Día de Muertos •

Muertos

En México más que una festividad Cristiana es una celebración donde se mezclan tanto la cultura prehispánica como la religión católica, donde el pueblo Mexicano logró mantener sus antiguas tradiciones vivas.

Folk art handicraft wood carving of skeleton on altar for Day of the Dead, Oaxaca,

Dentro de éstas tradiciones se mezclan sentimientos contrastantes, como lo son el dolor de perder a un ser querido, unidos al colorido de la fiesta y la diversión.

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La festividad del día de los muertos de divide en dos partes, la primera el día de todos los santos celebrada el 1 de Noviembre y la del día de los muertos del día 2 de Noviembre:

 

Día de Todos los Santos (1 de Noviembre)

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Este día se celebra la fiesta de todos los santos que tuvieron una vida ejemplar así también de los niños difuntos.
Esta fiesta es pequeña en comparación con la del Día de Muertos, dentro de las tradiciones se acostumbra realizar altares a los Santos dentro de las Iglesias, y muchas familias acostumbran realizar altares a sus niños muertos ya sea dentro de sus casas o sobre las lápidas en los cementerios.

Los altares son adornados con papel de muchos colores, flores de cempasúchil, si el altar es para un niño se le ponen juguetes como carritos, muñecas, dulces etc.

 

Día de los Muertos (2 de Noviembre)

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Este día se celebra la máxima festividad de los muertos en México. La celebración está llena de muchas costumbres. A las personas les gusta ir y llevar flores a las tumbas de sus muertos pero para otras representa todo un rito que comienzan desde la madrugada cuando muchas familias hacen altares de muertos sobre las lápidas de sus familiares muertos, estos altares tienen un gran significado ya que con ellos se cree que se ayuda a sus muertos a llevar un buen camino durante la muerte.

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Las familias pasan largas horas trabajando en el altar, muchos de estos altares son considerados verdaderas obras de artes, ya que reflejan el trabajo, dedicación y creatividad de la gente para ofrecer un buen altar. Existen muchas formas de realizar altares de muertos, la más sencilla la suele hacer mucha gente dentro de sus casas ya que sobre una mesa cubierta con un mantel se pone una fotografía de la persona fallecida, y se adorna con flores y algunos recuerdos.

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Otros altares son realizados según la tradición, donde se establece que el altar debe de constar de 7 niveles o escalones que representan los 7 niveles que tiene que pasar el alma de un muerto para poder descansar. Estos altares se realizan generalmente en lugares donde exista un espacio grande donde pueda caber todo el altar, el cual debe ser barrido el cuarto con hierbas aromáticas hacia los cuatro vientos un día antes del día de muertos. Primero se construye o fabrica el esqueleto del altar ya sea con cajas de cartón, madera o lo que se encuentre a fin de que queden bien cimentados los 7 niveles, de los cuales el séptimo debe de estar casi a la altura del suelo y sobre él se pone el segundo nivel que es un poco más chico que el primero y así sucesivamente hasta llegar al primer nivel, cada escalón es forrado con tela negra y blanca. Cada escalón tiene un significado y debe contener ciertos objetos en específico:

  • Primer escalón se pone la foto del santo o virgen de la devoción.
  • Segundo escalón es para las ánimas del purgatorio.
  • Tercero se pone la sal para los niños del purgatorio.
  • Cuarto se pone pan llamado “pan de muerto”, este pan es adornado con azúcar roja que simula la sangre, se recomienda que el pan sea echo por los parientes del difunto, ya que es una consagración.
  • Quinto se pone la comida y la fruta que fueron los preferidos por el difunto.
  • Sexto se pone la foto del difunto a quien se dedica el altar.
  • Ultimo se pone la cruz de un rosario hecho de tejocote y limas.

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Las ofrendas que se ponen dentro del altar son las siguientes:

  • Se prenden cuatro velas principales formando una cruz orientada a los cuatro puntos cardinales, al lado del altar, se pone una olla de barro sobre un anafre con hierbas aromáticas: albahaca, laurel, romero, manzanilla y otras más.

Commemorative altar for Day of the Dead, Oaxaca, Mexico

Los elementos que debe tener un altar son:

  • Cadenas de papel morado y amarillo que significan la unión entre la vida y la muerte.
  • Papel picado que da colorido y alegría de vivir.
  • Las flores son la bienvenida para el alma, la flor blanca representa el cielo; flor amarilla, la tierra y la morada el luto.
  • Velas que con sus llamas representan la ascensión del espíritu. También significan luz, guía del camino.
  • Lienzo blanco y nuevo que representa la pureza, el cielo.
  • El cirio representa el alma sola.
  • Incienso de copal cuyo humo simboliza el paso de la vida a la muerte.
  • El maíz representa la cosecha.
  • Las frutas son la ofrenda que nos brinda la naturaleza. Generalmente son cañas de azúcar, naranjas, tejocotes y jícamas.
  • Las calaveras de azúcar que son una costumbre indígenas.
  • El agua que da vida y energía para el camino.
  • Los platillos con las que se trata de agradar el difunto compartiendo los alimentos que le gustaban.
  • Fotografía de la persona a quien se dedica el tributo.
  • Un Cristo para que haya bendiciones.
  • Una cruz de cal que simboliza los 4 puntos cardinales.
  • Sal para que el cuerpo no se corrompa.
  • Un camino desde la puerta de la entrada hasta el altar formado con flor de cempasúchil.
  • Una vara para liberar al muerto del demonio y los malos espíritus.
  • Objetos personales del difunto.

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Las personas velan durante la noche en la tumba esperando que el espíritu de su muerto baje y disfrute de su ofrenda.

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Esta celebración es distinta en otros lugares, por ejemplo en Oaxaca se realizan alfombras enormes hechas de flores a lo largo de las calles principales que representan un verdadero trabajo artesanal de la gente, en otros lugares grupos étnicos realizan ritos como sus antepasados, para venerar a los muertos.

 

Día de muertos en Patzcuaro, Michoacan, México

 

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© Candidman
Noviembre 1, 2008.

 


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