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• 10 cosas que los hombres quieren de las mujeres •

Los hombres buscan una mujer con la que puedan compartir gustos

¡A la mujer no hay que entenderla, hay que quererla!

Con esa frase muchos hombres se quitan de conocer qué es lo que realmente quiere una mujer de un hombre. Aunque en realidad existen muchos estudios, reportajes y artículos al respecto, pero…

¿Qué dicen sobre ellos?
¿Qué es lo que ellos quieren de las mujeres?

Respecto a ese tema, muchos pueden sugerir que los hombres no son tan "fijados" como las mujeres, lo que es totalmente falso. Ambos sexos tienen criterios similares a la hora de buscar una pareja, indica globedia.com, que va más allá de que sea "guapa, divertida y dulce", menciona nosotras.com.

Aquí te presentamos una lista con base en información de los sitios mencionados y de cuentascuentos.com, shvoong.com y webmujeractual.com sobre lo que los hombres quieren de las mujeres.

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• El amor no debe doler •

© CandidmanEl amor no debe doler,
porque el amor es superior
a todo el daño que pueda hacer.

Tu recuerdo no me debe atormentar,
porque los momentos felices,
son difíciles de olvidar.

Tu vida no me corresponde ya,
a pesar de todo el amor que yo te pueda dar,
a pesar de que siempre mi gran amor serás.

Tus besos, tus manos, tus ojos
y todo de ti ya nunca más será para mí;
aunque tu cuerpo no este junto a mí,
siento tu perfume impregnado en mí.

Todo este amor quedará dentro de mi corazón,
porque solo tú eres y serás su razón.

Mis ilusiones que tú sostenías,
se acabaron para mí ese día,
en el instante que me dijiste que mi vida siguiera,
sin detenerla porque no sabías si volverías.

¡El Amor no debe doler!

© Jorge Espinosa de los Monteros
Febrero 14, 2011.


• Los 10 mejores comerciales de cerveza •

© CandidmanUna recopilación de los videos más graciosos de la industria cervecera, la cual posee la bebida más vendida del mundo…

La cerveza es la bebida alcohólica más consumida en el mundo. En promedio, una persona bebé más de 80 litros de cerveza por año, de acuerdo con cifras de nationmaster.com. Los mexicanos consumen, en promedio, 50.4 litros por año, mencionan estadísticas de kirinholdings.co.jp.

Las  grandes compañías cerveceras en todo el mundo gastan grandes cantidades de dinero en mercadotecnia para posicionar su marca, ya que aunque pareciera que ésta es un producto que se vende por si solo, necesita de campañas originales e impactantes.

Los sitios Toptenz.com y hombresrudos.com enlistaron, a su parecer, los diez mejores comerciales sobre cervezas en todo el mundo.

Te los presento para que los disfrutes.

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• Colección de cuentos de Jorge Bucay •

© CandidmanEl juego de los cuentos (Déjame que te cuente), Jorge Bucay

Autor Interprete: Jorge Bucay | Español | 100MB | mp3 | 48kbps | 5CDs

Esta es la edición audiolibro de la obra de mayor éxito de Jorge Bucay, Recuentos para Demián (publicado en España bajo el título Déjame que te cuente).

Son 5 CD´s con todos los capítulos de la obra grabados en pistas separadas. Esto te permitirá escuchar la historia que necesitas escuchar para solucionar un problema concreto tan sólo marcando la pista que se desee.

Además, Bucay nos regala un juego que nos da la posibilidad de vivir la magia de los cuentos: te contará la historia que hoy, aquí y ahora, necesitas escuchar para solucionar todo tipo de problemas: amor, trabajo, salud, dinero…

Gracias a la nueva tecnología del audiolibro, el autor logra cumplir su sueño de llegar incluso a todos aquellos que hoy no tienen la posibilidad de leer.

 

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• Mis Deseos para ti en este 2011 •

2011

Te deseo primero que ames y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuántas vidas está hecha un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero enfrente a ti y digas: "Esto es mío", sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, aún sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

¡Feliz Año 2011!

© Candidman

Diciembre 31, 2010.


• En otros brazos •

© Candidman

Estoy mirando el techo del Palacio de Bellas Artes. Sentado frente a una taza de café más animada que Valeria, intento no bostezar. Los silencios son tan incómodos que estoy tentado a pedirle a la mesera que me traiga un dominó, a pesar de que en la cafetería del Sears eso no existe. “Estoy embarazada”, fue lo primero que me dijo incluso antes de que me sentara. Vaya recibimiento. Y yo que no traje serpentinas para festejarlo. “Hola, amor. Bienvenida al mundo real”, intenté ser sarcástico pero ella no estaba para sutilezas. Se supone que Valeria y yo habíamos terminado casi un mes antes, pero insistió en que nos viéramos cerca de su oficina, bueno, la de su jefe. “¿Qué vamos a hacer?”, respondió a mi beso en la mejilla con frialdad. “Mira, yo sé que es algo que no estaba en tus planes”, manifesté, “pero al menos podrías ser un poco más cálida que mi frigo bar”. Me miró con odio. “¿Siempre tienes que ser tan duro?”, reclamó.

No fui yo quien terminó la relación. Valeria pidió tiempo “para replantear la relación”, aunque yo sabía por una amiga en común que ella estaba entusiasmada con un chico de su trabajo. “Vale me cae muy bien, pero creo que tú no te mereces esto”, se justificó Adriana para contarme el chisme. Es lo malo de no ser un cursi: faltan tarjetas de aniversario y siempre sobra un tipo que es más atento que tú. “Las mujeres necesitamos sentirnos halagadas”, fue algo de lo que pretextó Valeria. Nunca he sido un romántico, lo siento. Luego comentó algo como “es mejor que nos alejemos un tiempo, para pensar si vale la pena seguir con esto”. Para andar conmigo dejó a su novio, así que me pareció justo que me hiciera a un lado y se refugiara en otros brazos. Pensé que me había olvidado, hasta que me citó en este lugar. “La vista es hermosa”, celebró la primera vez que la llevé allí.

Ahora estamos separados por los silencios. Pido un café y enciendo un cigarrillo. “¿Cómo ves?”, pregunta Valeria. “¿Estás completamente segura?”, interrogo. “No soy estúpida”, se apoya en su mirada más rencorosa, “ya me hice un par de pruebas de embarazo”. La mesera me trae el capuchino y me sonríe con amabilidad. Le respondo igual. “Carajo, ¿tienes que coquetear con esa zorra?”, la misma Valeria de siempre. “Sólo estoy siendo amable”, la aclaración está de más. “Podrías ser amable conmigo y decirme qué chingados vamos a hacer”, se nota harta. Entonces, por las bocinas suena una canción que me encanta: Sin documentos, con Julieta Venegas. Tarareo el estribillo. Valeria lanza fuego por los ojos.

“Querida, lamento informarte que se me acabaron las solicitudes para procrear hijos”, señalo con toda calma. Ella hace una mueca horrible. “¿Qué, eso qué?”, luce contrariada. “Si estás embarazada no soy yo a quien deberías convocar a una reunión urgente”, trato de ser claro, “porque hace rato que me hice la vasectomía”. Valeria no lo puede creer. “Pero tienes dos hijos…”, intenta convencerme. “Por eso mismo me operé, porque con dos es suficiente”, detallo, “y también por eso me divorcié, porque mi ex quería otros dos”. Maldito, es lo que leo en su mirada. “¿Entonces por qué siempre usabas condón?”, aún no está convencida. “Porque cuando tú y yo empezamos a andar aún te acostabas con tu ex. Y yo sé con quien me voy a la cama, pero no sé con cuántas viejas se revolcaba él”. Su mirada es fulminante. “Tú no eres humano, no puedes ser así”, suelta con desgano. “De hecho, estoy esperando que venga la nave nodriza por mí”, se me escapa la ironía. “¿Por qué eres así, por qué?”, el coraje apenas la deja hablar. “Eso no importa, es secundario”, trato de sonar tranquilo, “lo relevante ahora es que encuentres al padre de tu hijo”. Sus ojos se hacen extra grandes. “¡Estúpido!”, estoy seguro de que se contiene para no darme una cachetada. Se marcha como una diva en una pésima película. “Uuuy, tu chica se fue echando lumbre”, es la meserita guapa. Sólo le guiño un ojo. “¿Se te ofrece algo más?”, su tono es más que amable. “Claro, ¿podrías darme tu teléfono?”. Toca mi hombro y suelta un “¡tonto!” de lo más prometedor.

Manual para canallas

Roberto G. Castañeda
El Universal
Jueves 29 de enero de 2009

 

© Candidman
Enero 29, 2009.


• El Piano – Aidan Gibbons •

Esta animación puede parecer un poco cruda para los estándares a los que nos hemos malcriado, pero tanto la historia, y sobre todo la música, se combinan de ejemplar manera para mostrarnos este enternecedor corto animado.

El corto es creado por Aidan Gibbons, y ganadora en el 2005 del Festival Bradford de Animación.

Véanlo.

 http://www.videolog.tv/video?406662

The Piano – por Aidan Gibbons

 

© Candidman
Enero 28, 2009.

 


• Wallpaper – Mañana tan fría •

• Wallpaper - Mañana tan fria •
• Mañana tan fria •

En esta mañana tan fria
sólo puedo pensar en ti,
dándome calor con tu alegría.
imaginando que estás aquí,

Acariciándome con tu candor,
deleitándome con tu dulce voz,
entregándome todo tu amor,
quitándome este frio atróz.

Ven a mi reina mia,
complace este ardiente deseo,
libérame de esta agonía,
quiero darte el amor que poseo.

Déjame abrazarte tan fuerte
que te quedes sin aliento,
necesito por fin besarte
transmitiendo esto que siento.

Octubre 25, 2005

© Jorge Espinosa de los Monteros

Candidman

© Candidman

 


• Atardecer a la orilla del mar •

• Atardecer a la orilla del mar •
20 Second Exposure at f18. Contrast and White Balance adjusted using lightroom. 

On another note, it was 43 degrees here today, and will be at about the same temperature for the next few days, so forgive me if i avoid being online this week ;)

Thanks for looking!

Buy prints here.

© Jorge Espinosa de los Monteros

 


• Hasta los huesos •

© Candidman

 

En una madrugada caben todos los pretextos para sentirse incompleto, aquella lágrima que guardas en la almohada, el beso que extrañas cada mañana, la risa que no volverá a sonar en tu celular, los besos que no te llegarán hasta el alma. Tan triste y tan derrotada es tu noche, que te duelen hasta los tatuajes. Como si estuvieras desnudo, cala el frío en los huesos. Tantas veces el suicido te manda postales desde la azotea, desde el baño, que no sabes si en realidad tú mismo eres el remitente y al mismo tiempo el destinatario. Dejen ya de joder. Tus ideas malsanas se amotinan tras la puerta y no sabes cómo dispersarlas. Eres más vulnerable de lo que pareces, esa careta insensible te queda grande. El mundo no está en tu contra, pero de todas maneras te sientes incomprendido. Basta ya de lamentos, parece decir la foto de madre. Pero nunca fuiste educado para ser independiente. Creciste casi a la intemperie, con escaso hogar y demasiados reclamos. Niño, deja ya de molestar. Chamaco, no vayas a ensuciar. Órale cabrón, póngase a trapear. Pinche escuincle malcriado, nunca aprenderás. Y encima, el cretino de tu padrastro se manchaba contigo, siempre te veía como un apestado y el perdedor siempre era él. No es de extrañar que en tu propia casa te sintieras como un inquilino, uno de esos que no pueden pagar la renta y siempre se andan escondiendo del casero. Un extraño en tu propia tierra. Y tantas veces besaste el suelo, que aprendiste a caer y ahora te tiras a propósito esperando que alguien te levante. Por eso no duras con las viejas, porque eres demasiado manipulador y eso al final siempre harta. Hasta parece que tu estado ideal es añorar lo que nunca jamás sucederá. Y llenar tu diario con frases que te hacer ver más patético, como esa última que ahora transcribes:

“Tú que tanto has besado,
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo
que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado”.

Ni siquiera en eso eres original. Sólo copias lo que otros hacen, en lugar de sentarte a inventar tu propio epitafio.

>>>

Marcela huyó de su casa muy temprano. Se fue a vivir con su hermana, escapando de un tío que intentó abusar de ella. “Estás loca, pinche escuincla”, le dijo su propia madre en lugar de abrazarla y prometerle que las cosas irían mejor. Así son los padres casi siempre: no se atreven a enfrentar las responsabilidades, prefieren engañarse y fingir que no pasa nada. Cómo le van a creer a una chamaca que se la pasa de vaga, según sus padres, y se anda besuqueando con el novio. Por qué habría de ser verdad, si el tío tiene cara de gente decente y “hasta trabaja con un licenciado”, como si los pinches licenciados fueran gente de fiar. Da lo mismo que sea abogado o dueño de una cadena de supermercados e incluso un cura con cara de abuelo. El diablo es experto en disfraces. Así que Marcela fue expulsada de su propio cuarto, ese mismo donde creció con muñecas y ositos de peluche. Y ahora comparte dormitorio con su sobrina, una pequeñita que siempre deja la puerta abierta para que sus miedos no se encierren con ella. Y Marcela no tiene privacidad y no se baña hasta que se va su cuñado, porque tiene miedo de que la historia se vuelva a repetir. No es que Juan Carlos sea mala persona, si hasta se ve que adora a Gaby, pero Marcela ya no confía ni en su propia sombra. Y llora en las noches. Y trata de encontrar respuestas a preguntas que nadie puede contestar. Hasta llegó a pensar que ella era culpable. Pero no, ella no tiene culpa de que sus caderas, sus senos, sean codiciadas por ese monstruo llamado lujuria. Lo nota en la calle, en cada comentario obsceno, en aquellas miradas groseras, en los arrimones del Metro… lo notó en el aliento alcohólico del primo de su padre cuando se aventó encima de ella. Sólo el instinto de supervivencia logró vencer el miedo y ella se encerró en el baño y no salió hasta la madrugada, con los ojos llorosos y la rabia de saberse ofendida. Lo peor fue que su propia madre le diera la espalda. Y Marcela no volverá a ser la misma. El miedo se ha instalado en sus huesos. Y un escalofrío la invade cada que un tipo la sigue un par de cuadras. La tranquilidad anda escasa. La verdad nunca es valorada. Y las lágrimas no remedian nada.

 

Manual para canallas

Roberto G. Castañeda
El Universal
Jueves 22 de enero de 2009

 

© Candidman
Enero 22, 2009.

 


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