Archivo de la categoría: Mis Pensamientos

• Feliz 2009 •

 

© Candidman

Espero que hayas cumplido
la mayoría de los objetivos
trazados durante el 2008
y por supuesto,
que logres lo mismo este 2009.

Desde hace muchos años
he mantenido mi vida
sobre los lineamientos
de que lo único que me llevaré
a la tumba serán las cosas
que hice con pasión,
lo que viajé,
lo que comí
y lo que amé.

Así que esta noche
brindaré por ti
y tus seres queridos
deseándote lo mejor
para este año
que recién comienza.

¡Amor, suerte y éxito!

© Candidman

 

Un año más – Mecano

 

Un Año Mas

En la Puerta del Sol
como el año que fue
otra vez el champagne y la uvas
y el alquitrán, de alfombra están.

Los petardos que borran sonidos de ayer
y acaloran el ánimo
para aceptar que ya, pasó uno más.

Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos más para la cuenta atrás.

Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.

Marineros, soldados,
solteros, casados,
amantes, andantes
y alguno que otro
cura despistado.

Entre gritos y pitos
los españolitos enormes,
bajitos hacemos por una vez
algo a la vez.

Y en el reloj de antaño
como de año en año
cinco minutos más para la cuenta atrás.

Hacemos el balance de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.

Y aunque para las uvas hay algunos nuevos
a los que ya no están echaremos de menos
y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.

1, 2, 3 y 4 y empieza otra vez
que la quinta es la una
y la sexta es la dos
y así el siete es tres.

Y decimos adiós
y pedimos a Dios
que en el año que viene
a ver si en vez de un millón
pueden ser dos.

En la Puerta del Sol
como el año que fue
otra vez el champagne y las uvas
y el alquitrán de alfombra están.

 

Autor: I. Cano
Interprete: Grupo Mecano

© Candidman

Diciembre 31, 2008.

 


• Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2009 •

 

 

Si la vida te da mil razones para llorar,
demuestra que tienes mil y una para soñar.

Haz de tu vida un sueño
y de tu sueño una realidad.

¡Feliz Navidad!

Y para el próximo año,
solo te deseo dos cosas:

TODO Y NADA…

Todo lo que te haga feliz
y Nada que te haga sufrir.

¡Feliz Año Nuevo 2009!

 

Feliz Navidad 2008 y Próspero Año Nuevo 2009


© Candidman
Invierno 2008.

 

 


• Un corazón solitario no es un corazón •

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Un corazón solitario no es un corazón.
-Antonio Machado-

 

“Te mando el mejor beso que puedo,
y tan largo como tú quieras”,

le escribió Simone de Beauvoir a Nelson Algren.

“Si quieres saber con exactitud
cuánto te quiero,
tienes que sacar la cuenta
de las veces que he
empleado una letra:
cuántas veces la a,
cuántas veces la b,
etcétera.

Toma ese número,
multiplícalo por 10,345
y habrás averiguado
aproximadamente el número
de besos que me gustaría
darte a lo largo de la vida”.

La intelectual enamorada. La química del cuerpo y del alma que hace que dos se junten. Lo dice John Travolta en Vaselina:

“Sandy, quizá un día,
quién sabe cómo,
quién sabe dónde,
nuestros mundos serán uno solo”.

Los griegos ya lo sabían. La mitología afirma que antiguamente hombres y mujeres convivían en un solo cuerpo. Fueron separados por los dioses, cansados de su insolencia, pues eran tan perfectos que competían con lo divino.

Desde entonces buscamos nuestra media naranja.

“El que ama no vive consigo sino la mitad,
y la otra mitad, que es la mejor parte de él,
vive y está con la cosa amada”,

como dijo Fray Luis de León.

Encontrar al otro, complementarse en el otro. Por eso el amor no se busca, sucede.

Los franceses dicen que el un latigazo. Es la flecha de Cupido en forma de una voz que se extraña, de unos labios que aspiran al beso.

“No hay solución fuera del amor”,

como afirmó André Bretón.

Amaos los unos a los otros, como lo estipula la Biblia. Amor a la pareja, a los hijos, a los seres queridos, a la hermana piedra, a los animales, al universo que nos rodea, a la vida entera que nos ha tocado, a nuestra particular y muy breve circunstancia humana.

Es el ágape, el banquete de vida compartida, y la negación festiva del resentimiento y la soledad. El cristianismo opone la otra mejilla. Gandhi habló de la Satyagraha, o verdadera fuerza del amor, como instrumento para el cambio social.

Martin Luther King siguió sus pasos y opuso amor a la violencia racista.

“Si quieres trabajar por la paz del mundo,
vete a casa y ama a tu familia”,

como sugirió la Madre Teresa.

O lo que André Bretón le dijo a su hija en El amor loco:

“Deseo que seas locamente amada”.

¡Qué aspiración tan pura, tan exacta, tan sublime!

Se lo dice cuando está a punto de cumplir 16 años,

“pronta a encarnar ese poder eterno de la mujer,
el único ante el cual me he inclinado”.

Propongo una cosa, con todo y lo cursi que suene: hacer de ese deseo el nuestro, para los demás y para nosotros mismos.

La consigna es amar y ser locamente amados.

Estar agobiado de todo menos del amor, que nos salva y nos redime.

El propio Octavio Paz entendió que al amar:

“Brotan alas en la espalda del esclavo,
el mundo es real y tangible,
el vino es vino,
el pan vuelve a saber”.

Estar enamorado, y aunque el amor también es lágrimas y celos, dolor e incomprensión, conflictos de pareja y la eterna lucha por el pan, asumirlo como un compromiso vital.

Enamorarse como acontecimiento único y extraordinario, volver a sentir las mariposas, experimentar en un beso todas las respuestas del universo, ser feliz porque sí, vivir en carne propia el mandato de San Agustín:

“Ama y haz lo que quieras”.

Llenarse de frases amelcochadas, de caricias honestas, de un nuevo brillo en la mirada, de flores sin espinas.

Saber que el amor no es para siempre si no se renueva y que no es para todos sino para unos cuantos privilegiados.

Repetir, como Beauvoir:

“Nunca te vas de mi corazón.

No habrá muerte entre tú y yo”.

 

© Jorge Espinosa de los Monteros
Octubre 9, 2008.

 


• Réquiem por mi madre •

© Candidman

Mi madre cumple un año de muerta.

Un año ya.

Qué rápido, qué terrible. 

Lo que empezó como una punzada en el costado devino al paso del tiempo en una serie de erróneos diagnósticos que poco hicieron para detener el mal. Indolencia médica, la deshumanización, en la práctica, de nuestros servicios de salud. Examen tras examen, hospital tras hospital, comenzábamos a sospechar lo que los doctores no atinaban a saber con sus estudios. Un buen día la sospecha devino certidumbre. Mi madre salió del consultorio y nos dijo: no me siento mejor. Lo dijo con apenas algo de tristeza en la expresión. Así era ella. La vida la había curtido de tal forma que la noción de lo inevitable la afrontó de manera digna, sin dramas. Su entereza ante la muerte no fue más que otro rasgo de una mujer excepcional.

Tuve la mejor de las madres. Es la verdad sin sentimentalismos. Por eso este dolor. Esta tristeza que aún perdura ante su pérdida.

Morir es no estar sino en el recuerdo. Ella continúa aquí y allá. Mi padre y mis hermanos aseguran que sienten su presencia en la casa. Que no se ha ido, que ahí está. Rememoran sus anécdotas, su sazón, su sonrisa de toda la vida, su pasión por la lectura, por el buen comer, por viajar. Están sus fotos, su ropa, sus zapatos. Yo mismo guardo esas memorias, muchas, de casi cuarenta años de existencia compartida. Hablo con ella, le platico de mis cosas, de mis problemas, de mis sentimientos, y le canto. La llamó a gritos cuando estoy solo: “¡Móder!”, porque así le decía de cariño. Le deseo que esté bien. Dondequiera que se encuentre, pero bien. No estoy loco. Sucede que la extraño.

A ratos, cuando de súbito experimento algo bello, algo que de golpe me proporciona la sabiduría para entender el mundo, la condición humana, y se me enchina la piel y soy feliz y olvido por un instante mis problemas, he llegado a pensar que es ella, quien de esa manera se manifiesta. No sé. Acaso no es más que un deseo irracional por verla, sentirla de nuevo. Lo cierto es que no creo en la reencarnación ni en nada que se le parezca. Morimos y ya. Lo demás es metafísica, consuelo religioso. Recuerdo cómo, al contemplar sus cenizas –huesos triturados y un polvo negro, como volcánico-, sentí no sin desconsuelo que su cuerpo se había perdido para siempre, sin la posibilidad de que la ciencia pudiera revivirla en algún aciago día. Otro deseo irracional, porque no hay regreso. Se fue. El fuego antes que los gusanos. Ésa fue su voluntad y la cumplimos.

He llorado, nunca bastante. Todavía me quiebro al ver alguna de sus fotos y saber que ya no está, físicamente, con nosotros. Lo escribí en alguno de mis poemas: la muerte se equivoca y se lleva a nuestros seres queridos. La extraño, mucho. ¡Me parece increíble, casi cruel, esta sensación de saber que lleva un año muerta! Así es esto del nacer y el morir. Hoy, ante los defensores de la vida después de la muerte –curiosamente, los mismos que creen en seres extraterrestres-, tengo una prueba irrefutable: mi madre nos quería tanto que hubiera hecho hasta lo imposible por regresar a vernos. Es mi verdad y es triste pero es la verdad. No hay más allá que este mundo. Lo demás es la inmortalidad que el recuerdo le proporciona a los que amamos.

Ahora ella descansa en paz…

 

Silvio Rodríguez – Réquiem

 

Juan Gabriel – Amor eterno

 

© Jorge Espinosa de los Monteros
Octubre 2, 2008

 


Hoy nuevamente…

Hoy nuevamente después de mucho tiempo me animo a escribir; y lo hago en este nuevo “Blog”, dejando atrás todo mi pasado, desde mi viejo seudonimo, hasta mis anteriores espacios y comunidades creadas a través de tantos años en la red.

Servirán ahora sólo de referencia y constancia de mi paso por el basto Internet, seguramente con el tiempo iré rescatando lo que considere mejor de mis escritos y poemas solo a manera de recopilación.

Con el tiempo se irá nutriendo este nuevo espacio de mi escencia y memorias, de mis gustos e inquietudes, de nuevos lectores y críticos a mi labor, pero sobre todo de nuevos horizontes…

Mi intención es enriquecerme día con día de sensaciones nuevas, ilusiones renovadas y porque no de nuevos sueños…

No prometo nada espectacular, sólo me dejaré llevar por mi instinto  y respetando simpre mis convicciones escribir lo que me gusta.

Así que nuevamente les doy la bienvenida a todos y a seguir adelante.

© Jorge Espinosa de los Monteros
Agosto 6, 2007.


• Flor Alicia •

© Candidman

Fuente de inspiración
los escritos compartidos
oraciones que embelesan,
riqueza en cada letra.

Alegría al conocerte,
luz intensa cual lucero
irradiando simpatía,
confianza placentera,
invaluable tu amistad,
agradezco por tenerla.

Autor: Jorge Espinosa de los Monteros
© Candidman
Octubre 27, 2005.

 


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